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Archivos Mensuales: agosto 2012

Errores y justificaciones de lo injustificable

El artículo que publica Jesús Encinar relacionado con este asunto también me parece de muy recomendable lectura. Se puede estar más o menos de acuerdo, pero creo que no se debe dejar caer en saco roto.

Es una buena pregunta, que dejo ahí. No pretendo ni busco respuestas. Tampoco convencer a nadie, pero si alguno que ha justificado esto reflexiona por un momento, me doy por satisfecho.

Hablaba el otro día del cainismo en el que andamos instalados. Y este es otro buen ejemplo de ello. Se me escapa por qué hay que justificar algo que, personalmente, me parece tiene una muy difícil justificación. ¿De verdad vale eso de que como otros roban y asaltan a gran escala hay que permitir que se robe y asalte a pequeña escala? ¡Por favor! Lo que está mal, está mal, lo haga Agamenón o su porquero. Si seguimos estos principios podemos terminar justificando cualquier cosa.

Me hubiera gustado ver, y seguramente peco de inocente, que desde IU se desautorizaba de manera contundente este tipo de actitudes que rayan en lo ridículo. Visto desde fuera, tengo la sensación de que Gordillo ha hecho más daño que otra cosa a su formación, al que es acérrimo no hace falta convencerle con gestos como este, pero hay mucha gente que harta de PP y PSOE puede buscar en IU una alternativa y que después de hechos como este decidan que ya está bien. Hoy ha sido un supermercado, incluso se ha forcejeado con varios trabajadores, ¿por qué mañana no va a tocarle por ejemplo mi negocio?

Seguramente es uno de los motivos por los que IU no se termina de convertir en una alternativa seria y necesaria al bipartidismo en el que andamos instalados. Ellos mismos.

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Publicado por en 8 de agosto de 2012 en sociedad

 

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[Libros] El burro del rabo amarillo y otros cuentos de risa, Braulio Llamero

Lo mejor que se me ocurre decir de los cuentos para niños que escribe Braulio Llamero es que gustan a los niños, pero también a los padres. No siguen esa ñoñería habitual en muchos casos en este tipo de literatura, son algo más, bastante más.

Historias con mensaje, historias además que guardan guiños a los adultos que a veces escapan a los niños y que a los mayores no hacen esbozar una sonrisa, pero además permiten mucho juego y es que después de leerlos se pueden seguir trabajando.

El libro está indicado para niños de 7 a 12 años, pero puedo asegurar que las dos pequeñas de 3 y 6 años también han disfrutado con su lectura. La mayor (8 años) les iba leyendo un capítulo cada noche, aunque algún día fueron más porque su público así se lo exigía

Les gustó la historia del burro -genial, y real como la vida misma, el momento en el que el veterinario les dice que las enfermedades de los colores no las cubre el seguro-. Una bonita historia con mucho transfondo, ese querer ser igual que los demás, esa búsqueda de la uniformidad tan habitual hoy en día, que luego nos permite hablar y discutir sobre qué piensan ellos sobre esas situaciones…

No quiero dejar de mencionar la historia de la gallina que no podía dormir, tanto les gustó que incluso se permitieron preparar una pequeña representación basada en este cuento para un cuentacuentos de niños.

Los que tenemos niños pequeños y dispones de lectores electrónicos somos muy conscientes de que en la actualidad no es demasiado frecuente, ni fácil, encontrar ebooks para niños, por eso quiero agradecer doblemente la labor que realiza Braulio, escribiendo y apostando por este formato a unos precios más que asequibles. En casa se ha ganado ya unas cuantas incondicionales suyas que también se han leído Alas de astronauta, andan con la lectura de La vaca chocolatera y en breve van a encontrarse con otra historia más en el Kindle, Los nonovios de Olivia.

 
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Publicado por en 7 de agosto de 2012 en libros

 

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Así no vamos bien

¿Por qué en este país nuestro es obligatorio ser de derechas o de izquierdas? Si alguien comparte algo de los unos y algo de los otros empieza a ser visto como un bicho raro, y lo malo es que a aquellos que son acérrimos de un lado o del otro se les obliga a pensar y como no suelen estar demasiado acostumbrados terminan por insultar a aquel que no es de su cuerda. Uno se va haciendo mayor pero no recuerdo de cuando viene todo esto, aunque tengo la sensación de que hace no muchos años tampoco éramos tan de esta manera. Nos hemos instalado en un cainismo y mala leche exagerados. Hemos decidido que al adversario no hay ni que vencerle ni que convencerle, hay que hacerle desaparecer, exterminarle y por ahí vamos mal, muy mal.

Nos pasa en todas las facetas de nuestra vida y cada vez más, y lo peor es que los más jóvenes comienzan a seguir este mal modelo. ¿No se puede ser de derechas y estar en contra de los recortes de Rajoy, no se puede ser de izquierdas y decir que Zapatero lo hizo de pena? Todo lo que viene desde un lado es directamente descalificado y tachado por los del otro bando y viceversa.

Así no vamos bien.

 
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Publicado por en 6 de agosto de 2012 en sociedad

 

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[Libros] El rompecabezas del cabo Holmes, Carlos Laredo

Esta fue una de las reseñas que se me quedó pendiente de publicar en el antiguo Lector-e. La dejé escrita a falta de un repaso final y ahora que vuelvo a escribir la recupero en At-Talayi.

Los que me seguían en mi antiguo blog saben que mis géneros preferidos son la novela negra y la novela histórica, así que cuando Javi de Ríos me habló de la posibilidad de hacerme llegar algún libro de Sinerrata para reseñarlo en el blog opté, sin dudarlo un momento, por este libro.

Un buen día, o un mal día, según se mire, aparece el cadáver de una joven en un lugar de difícil acceso en la costa gallega y junto a su cuerpo algunos restos de un yate propiedad del presidente de un importante grupo empresarial que se dedica al mundo de la publicidad, la moda, los negocios inmobiliarios…

La investigación cae en suerte al cabo de la Guardia Civil José Souto, un gallego al que no la falta la retranca habitual, y que es apodado Holmes por su minuciosidad en las investigaciones. Desde un primer momento sentí una gran simpatía por el personaje, muy bien descrito por Carlos Laredo, y que en muchos momentos me recordó a su compañero y colega Bevilacqua, el popular sargento Vila de Lorenzo Silva. Souto se pone a investigar y como es su costumbre no dejará ningún detalle a la suerte, su laboriosidad y minuciosidad le van permitiendo ir descubriendo flecos que poco a poco crean un enorme rompecabezas.

Es en ese momento cuando aparece en la historia el otro gran protagonista, Santos, un detective privado que rompe con lo esperado en este mundillo, no es el típico detective grasiento, gordito y con bigote, sino que se trata de un personaje totalmente alejado de estos estereotipos. Inteligente, listo, guapo… y entre Souto y Santos surge una colaboración sin fisuras, sin dobleces y sin engaños que va a reportar a ambos enormes beneficios para la resolución de la historia.

Junto a ellos las dos protagonistas femeninas, Julieta y Lina, hija del empresario la primera y mano derecha la segunda. Otros dos personajes muy bien retratados y que convenientemente dosificados por el autor nos irán dejando con la intriga de si todo era tal y como parecía o seguirán apareciendo más aspectos oscuros en su relación.

Una muy buena historia, bien contada y narrada por un escritor con una larga trayectoria a su espalda. Buenas las descripciones de la costa gallega dejando muy a las claras el conocimiento de las mismas por parte del autor, bien la psicología de los personajes y quizás el aspecto más flojo en unos diálogos no siempre demasiado convincentes. En cualquier caso lectura recomendable y más aún para los amantes del género.

 
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Publicado por en 5 de agosto de 2012 en libros

 

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Mezquindad

Si se busca una palabra que pueda definir la decisión de la Generalitat de Cataluña de cobrar unos 3 euros al día (el 50% del precio del menú) a los niños que llevan la comida de casa al colegio, creo que mezquindad puede hacerlo con bastante exactitud.

Eso sí, que nadie se lleve a engaño, la Comunidad de Madrid no ha puesto precio, pero pueden ser los próximos…
Los recortes siempre por el mismo sitio, terminamos pagando los platos los de siempre y no se dan cuenta de que no podemos aceptarlos mientras ellos no empiecen a poner coto a sus desmanes y dispendios.

 
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Publicado por en 2 de agosto de 2012 en sociedad

 

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